La IA no vino a reemplazarme, vino a quitarme el trabajo aburrido
Durante mucho tiempo pensé que la inteligencia artificial me ayudaría a hacer mi trabajo más rápido. Y sí, lo hace. Pero después de usarla todos los días como Portfolio Manager y Scrum Master, descubrí que ese no era el mayor beneficio. Lo más valioso ha sido otra cosa: me ayuda a ordenar el caos. Porque muchas veces el reto no es hacer una presentación, escribir una historia de usuario o documentar un proceso. El reto es que te llega una solicitud enorme, con información incompleta, opiniones distintas, urgencia y expectativas de muchas personas, y no sabes por dónde empezar. La IA me ha quitado buena parte del trabajo operativo, repetitivo y mentalmente agotador que consumía mi energía: tiempo que antes invertía organizando información, estructurando entregables o dándole forma a ideas dispersas. Y al hacerlo, me permitió volver a enfocarme en lo que realmente genera valor: entender problemas, tomar decisiones, conectar ideas, pensar en estrategia y acompañar a las personas. En esta charla compartiré cómo incorporé IA a mi día a día en el sector financiero donde se requiere de controles y ser muy preciso en los reportes, para transformar ideas dispersas en planes, documentos y acciones concretas. Hablaré de casos reales donde pasé de invertir días o semanas en ciertos entregables a resolverlos en horas, pero también de los errores, las limitaciones y los retos que encontré en el camino. Mi conclusión es simple: la IA no vino a reemplazarnos. Vino a quitarnos parte del trabajo más repetitivo y pesado para devolvernos algo más valioso: tiempo. Tiempo para pensar, aprender y crear, pero también para vivir —tener hobbies, hacer ejercicio, descansar, cuidarnos—. Confio en que, bien usada, la IA puede regresarnos nuestra humanidad.
